Estaba necesitando unas mini-vacaciones, pero esas mini se transformaron es un viaje increÃble. Comenzó con un agradable recibimiento de una pequeña comitiva en la terminal de ómnibus de Catamarca, desde ahà todo fue genial. Primero un rápido pero preciso city-tour en manos de Ernesto el cual le agradezco, luego una escapada al cine para ver La Guerra de los Mundos y una pizza para rematar el dÃa.
Entre el solcito de Catamarca, la amabilidad de su gente, la compañÃa de Laura (que fue la motivación principal para conocer Catamarca y no se despegó ni un rato de mi lado) y los grandiosos paisajes que rodean la ciudad, me convencieron para sin duda regresar en cuanto pueda.
Visité a la virgen del valle, que dicen que con sus milagros protege y cuida de todo el valle de Catamarca. Es increÃble ver la devoción de su pueblo para con ella. Pueden creer o descreer de sus milagros, pero nadie puede negar la esperanza que ella infunda en la gente.
Tuve la oportunidad de asistir a la fiesta de la empanada, donde rodeado de delicias locales, música folclórica en vivo y barriletes modernos estuve en lo más alto de las bases del hedonismo.
Me maravillé con El Jumeal, un pequeño diquecito que se encuentra a pocos kilómetros de la ciudad y el cual permite en verano actividades náuticas, en invierno pesca y todo el año un paisaje maravilloso.
Pasé también por la plaza del indio, un lugar de encuentros paseo y amigos en donde deje mis últimos vestigios de la rutina que me suele envolver.
Lo único que me pesa, es no haber podido devolverle la visita a Marcelo, un amigazo de mucho tiempo y que por falta de tiempo no pude ni siquiera pasar a saludarlo.
Acá les dejo alguna de las fotos que pude tomar en esta maravillosa provincia Argentina.

El Jumeal, un diquecito con un paisaje formidable.

Despedida del solcito catamarqueño.

La inigualable compañÃa de Laura.
Gracias especiales a la familia Luna por todo lo que me ofrecieron, fue mucho. Tan sólo imaginense el mejor locro del mundo, las empanadas que desearÃan todos y el mejor de los recibimientos.
No, no traje nueces confitadas, chocolates, turroncitos de miel de caña, arrope de tuna ni queso de cabra. REPITO, NO TRAJE :P