La vida parece ser un tanto irónica. Primero un héroe salva a 155 personas haciendo maniobras más que perfectas para aterrizar un avión en el rÃo Hudson en el estado de Nueva York.
Luego, a los pocos dÃas y a pocas millas de distancia, un avión se estrella en plena zona urbana dejando el resultado de 50 vÃctimas fatales debido a que el piloto omitió estándares básicos como quitar el piloto automático cuando se atraviesa una nueve de hielo/nieve.
Dos accidentes, en menos de un mes, en la misma zona con dos finales muy diferentes. Uno gracias a una genialidad y otro a un gravÃsimo descuido.
Casualidad o causalidad, no se. Yo lo llamo ironÃa.









